viernes, 26 de marzo de 2010

Después de años de abandono:

Nuevo blog: http://perfumadasuavidad.blogspot.com

Al final, no estaba tan equivocada.

martes, 18 de agosto de 2009

Rojo, celeste y verde.

(ésto está dedicado)



Tres frecuencias dispares en la misma sintonía.

Ritmo antagónico, suave, quebradizo,
caminos contrapuestos, esencias desiguales.
Perfectos complementos, tres partes distintas,
una sola armonía.
Peligrosas oscilaciones, incandescente dependencia,
uniforme llanura.

Pero siempre, siempre, volviendo al viento,
madreselva , nave matriz.
Amor inigualable, cariño y compasión.
Sostén íntegro, pequeñas confidencias,
o muy grandes.

Y he aquí la fusión.

viernes, 12 de junio de 2009

Los ojos más verdes
la boca más roja
y el pelo más negro.
El vaivén de
verdades y mentiras
sentires y ocultares
momentos y pausas
tranquilidad y desenfreno.
Y detrás de todo eso
omnipresente
implícito
idílico
el deseo de tener
los ojos más verdes
la boca más roja

y el pelo más negro.

martes, 5 de mayo de 2009

Injerto: etapa 3.

(Vale aclarar que éste no es el título del texto , es sólo un malflash momentáneo)


Grita, ella grita. Inconfundible entre los miles, ella me grita, buscando una respuesta. Me mira anhelante ¿Qué estoy haciendo? ¿Por qué sólo la miro sonriente, por qué esta indiferencia?.

Sólo la miro, con un amor inconfundible reflejado en mis ojos. ¡Pequeña, cómo te amé, cómo te amo! Hoy sólo puedo mirarte.

Y al darme vuelta para seguir mi camino, no puedo evitar que me tome de la mano, contagiándome su esencia por instantes, por largos momentos. Sus ojitos llenos de furia me miran con reproche. Ella pregunta por qué.

Y salta.

Y grita.

¡No, niña, no me hagas esto! ¿Qué tan lejos podré llegar sin vos? ¿Cuándo llegará el día en que pueda dejarte? Y por unos segundos me vuelvo ella, vuelvo a ser su incansable compañera, su eterna compinche. Las risas y la algarabía me llenan y el mundo es simplemente rosa, increíblemente verde.

Pero la fantasía termina, vencida bajo el plomo implacable de mi misma conciencia. Le dirijo la última y cálida sonrisa, teniendo la certeza que pronto escucharé su alegre correteo, sentiré su mano sobre la mía, y me dejaré seducir irremediablemente por su mundo, otra vez.

lunes, 2 de marzo de 2009


Y volar
y volar
y llegar hasta el sol

y sentir

que el viento

te limpia el corazón

domingo, 1 de marzo de 2009

sin título

"Tonta. Tonta y sensible, eso te hace tan vulnerable"Su mano recorre toda la extensión de su brazo, en una dulce caricia "Vulnerable y fuerte, pequeña. La personita más fuerte que conocí en mi vida" La estrecha entre sus brazos y besa su frente" Pero, al mismo tiempo la más introvertida, la más cerrada , la de la careta más falsa y convincente. ¿Sabes lo que debes hacer?¡MUÉSTRATE!"De un tirón se deshace del acolchado, dejando a la vista su cuerpo desnudo "Sé como deseas, haz lo que quieras, dejate salir" Con su mano traza las curvas de su cuello, sus pechos, su cadera, su cuerpo de niña pequeña "Muestra quien eres, emerge y rompe esa maldita burbuja. Da a conocer la hermosa muchacha de la que me enamoré" Rápidamente, se cierne sobre ella.Su rostro, a dos centímetros del de ella "Te amo pequeña, deberías saberlo". El beso apasionado y los dos, otra vez, dispuestos a hacer el amor.

sábado, 14 de febrero de 2009

Sín título.

Acurrucándose bajo el acolchado, ella intenta controlar sus emociones. Su cuerpo se retuerce, insistente, mientras intenta luchar contra las lágrimas. Ella suspira lentamente intentando apaciguar el ritmo de su respiración. La angustia va apoderándose de cada célula de su cuerpo, formándole un nudo en la garganta y abriéndole una palpitante herida en el estómago. Ella se acurruca aún más en su cama, continúa luchando contra las lágrimas. Al final, ellas ganan y comienzan a fluir lentamente aún medianamente controladas. Ella estira su mano, plenamente conciente de lo que NO va a encontrar. Detiene su mano y la vuelve a acercar hacia ella, dándole un beso que hubiera deseado darle en la mejilla. Mete su cabeza entre sus rodillas, mientras controla el nivel de su llanto para que no salga ningún sonido de su boca. Lentamente, el llanto y la angustia la abandonan, pro no así el nudo en la garganta y la herida en su estómago.
Se destapa , quitándose el acolchado de encima y deja que la brisa corra, con las manos aún en su vientre, hasta que el nudo no es tan notable ni la herida tan lacerante. Entonces suspira profundamente, tumbándose de costado y concilia el sueño con el rastro de su llanto aún presente.

viernes, 13 de febrero de 2009

Barriletes

Me quieren tanto tus ojos que hasta parece mentira
son como niños jugando con barriletes de almibar

y que en tus ojos encuentro la razón de mi delirio
cuando vuelo en tus ojos descubro
que también son míos

cuando se ven alejados, distantes en el olvido
por momentos siento que algo quedó

sembrado
escondido
y luego siento que todo parte de un mismo camino
si me sorprende el mal tiempo serían

tus ojos mi instinto

claro como el sol en la luna

claro como el tiempo se va
y tu corazón de llanura

es claro como la oscuridad

el sol no desaparece aunque las nubes persistan
sólo se toma un momento para morir en la brisa

atravesando los muros de cartón y golosinas
perseverantes colores seducen

toda mi alegría

yo me imagino que un día
cuando me muera en la brisa
cuando atraviese los montes
de cartón y golosinas
descubriré si los frutos de colores y alegrías
no fueron más que tus ojos

claro como el sol en la luna

claro como el tiempo se va
y tu corazón de llanura

es claro como la oscuridad

dame un poquito de vos
tu poción, tu silencio
se vuelve emoción

halo de luz,
tu reír, tu dolor
me ilumina un oscuro temor


me ilumina


La manzana Cromática Protoplasmática

Flhomaya

Simpson, no Homero. Aunque yo hubiese jurado que él era Homero. Y ella, Flora o Flor, hace poco lo sabía, ahora no estoy tan segura. Hermanos no tenía, yo era ÚNICA, y recuerdo que era feliz.
Ellos me llevaban al parque de diversiones, al cine y a todos esos lugares a los que mis dos colitas y mis hoyuelos reclamaban ser llevados. Cenábamos los 3 sobre una banqueta y disfrutábamos de estar juntos. Ibamos los 3 , yo con Yanina en mis brazos, salticando a través de la estación.
Eran buenos tiempos, éramos feliuces, era MUY FELIZ, CON ELLOS. Pero con el tiempo se fueron, ellos TENÍAN que irse...y así lo hicieron.
A veces me pregunto que tan idiota es extrañar lo que nunca existió. Pero en realidad ¿Lo es?


(Anecdótico)

jueves, 5 de febrero de 2009

Así es el amor.

Se gritan, se insultan , se lastiman, lloran , sienten el dolor.
Se enfurecen, vuelven a lastimarse, se atacan y angustian.
Se miran a los ojos. Exhaustos, caen rendidos en los brazos del otro. El tiempo se detiene, así es el amor.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Sombras verdes y una flor.

Distraído, miraba el paisaje por la ventana. Las mismas cuestiones de siempre rondaban por mi cabeza: el trabajo, las cuentas que pagar, la enfermedad de mi madre, las vacaciones que se acercaban, las compras que debía hacer... En fin, lo que cualquier persona piensa mientras regresa a su casa mirando por la ventana de una vieja unidad de la línea 2 de colectivos.
El paisaje era absolutamente monótono: las calles grises, los altos edificios, algún que otro negocio desparramado por aquí y por allá, los resecos malvones creciendo en el balcón y el joven llevando toda una jauría atada a su cintura.
El colectivo se detuvo una vez una vez más, a través de la ventana vi el jardín de una casa, lleno de rosas, malvones, margaritas, jazmines, madreselvas, petunias y geranios... Su belleza me obnubilaba... Rojo, blanco, amarillo, violeta, verde, mucho verde, los colores se entremezclaban formando una paradisiaca imagen. El colectivo arrancó y yo volví la cabeza solo para contemplar esa maravillosa idilia una vez más. Cuando ésta ya se había perdido y a la vista sólo quedaba la misma monocromía gris de siempre, volví mi mirada hacia adelante. Entonces la vi.
Sentada justo enfrente mío estab ella. Hermosa, sublime, magnífica, parecía un sueño. No pude evitar quedarme atónito, contemplándola.
No sé por qué, pero estaba seguro: ella era la dueña de aquel maravilloso jardín . Lo sentía, lo notaba. Emanaba su misma seducción , su misma sensación de libertad, el mismo deseo irresistible de poseerla y perderse en ella para siempre.
Estaba anonadado, en un instante me perdí en su pelo, en cada una de las perfectas curvas de su cuello, de su pecho, de sus caderas. Podía sentir la suavidad de su piel, su hermoso perfume que me llevaba de nuevo hasta las margaritas, los jazmines y geranios.
En sus manos llevaba una flor... Roja, pasión , fuego, sangre. En su tallo, dos hojas verdes, casi tan verdes como sus ojos.... ¿Qué esconderían aquellos ojos? ¿Qué recuerdos, emociones y esperanzas?¿Ese brillo soñador denotaba alegría?¿O tal vez la más profunda de las tristezas?. Quería que me hablaran, que me contaran su historia, que me transportaran a su mundo, a su propio jardín, que me inundase su verdor, que me hicieran feliz.

Me di cuenta que me miraba , y que yo la estaba observando fijamente desde hacía bastante tiempo atrás. Avergonzado, bajé la cabeza y continué así hasta el final de mi trayecto. En cuanto mis pies se posaron de nuevo en la calle, miré hacia su ventana y sonreí, y estoy seguro de que ella también me sonreía.

Sin título.


Ella corre, atravesando un corredor en penumbras. Va abriendo cada una de las puertas que se encuentran a sus lados. Con desesperación las abre, pero dentro de ellas solo encuentra oscuridad.


1,2,3


puertas a la nada


4,5,6


más puertas al vacío


Abre una de aquellas puertas , y un haz de luz ilumina el corredor.Mira hacia adentro, sonríe y murmura suavemente :"Llegué".

jueves, 13 de noviembre de 2008

Setenta balcones y ninguna flor

Setenta balcones hay en esta casa,
setenta balcones y ninguna flor.
¿A sus habitantes, Señor, qué les pasa?
¿Odian el perfume, odian el color?

La piedra desnuda de tristeza agobia,
¡Dan una tristeza los negros balcones!
¿No hay en esta casa una niña novia?
¿No hay algún poeta bobo de ilusiones?

¿Ninguno desea ver tras los cristales
una diminuta copia de jardín?
¿En la piedra blanca trepar los rosales,
en los hierros negros abrirse un jazmín?

Si no aman las plantas no amarán el ave,
no sabrán de música, de rimas, de amor.
Nunca se oirá un beso, jamás se oirá una clave...

¡Setenta balcones y ninguna flor!

Baldomero Fernández Moreno


lunes, 27 de octubre de 2008

Flor.

Siempre le gustó tirarse en el pasto a mirar la naturaleza, eso la hacía serenarse y la reconfortaba, en especial en los momentos de desolación , como ése. Se fijó en una planta en particular y desde ese momento no le sacó los ojos de encima.
Aquella planta en particular no debía superar los veinte centímetros y se componía simplemente de un tallo, dos hojas y una hermosa flor que la coronaba. Pero así, en su simplicidad, era hermosa: su tallo era largo y no muy grueso, de color verde oscuro; sus hojas del mismo color, se abrían a mitad del tallo y tenían sus borde suavemente dentados. Pero la flor era la parte más bonita: de color rojo carmesí, estaba compuesta por muchos pétalos formando una especie de pliegues que se abrían del centro hacia afuera.
Ella la veía a contraluz, por lo cual los rayos del sol marcaban muchísimo más su belleza y la convertían en algo fantástico , casi hipnótico. La contempló en silencio durante un largo rato, absolutamente maravillada.
Cuando sintió que se le empezaban a agarrotar los músculos, intentó mover las piernas para cambiar de posición y con asombro notó que le resultaba imposible. Se incorporó y miró sus pies; entonces vio horrorizada que sus pies habían desaparecido y se habían convertido en raíces que penetraban el suelo. Se puso de pie de un salto e intentó despegarse del piso, pero le resultó imposible. De repente su cuerpo empezó a paralizarse; las piernas se le juntaron y los brazos, hasta la altura de los hombros, se le pegaron al cuerpo mientras que la parte inferior de ellos se extendió hacia afuera. Sus ojos celestes profundos; su nariz respingada y su boca de carnosos
labios, se fueron cubriendo de pétalos de color rojo que parecían nacer de su suave piel, mientras su cuerpo tomaba un color verde oscuro.
Éste se fue achicando mientras se moldeaba hasta formar un tallo perfecto, sus brazos se convirtieron en hojas, su rostro se perdió entre los rojos pétalos. Luego, todo terminó. La muchacha era ahora una flor.

Minutos.

En un minuto todo comienza, en un minuto todo termina, en un minuto todo aclara, en un minuto oscurece, en un minuto la vida, en un minuto la muerte, en un minuto se rompe, en un minuto se reconstruye, en un minuto una mirada, en un minuto un beso, en un minuto un engaño, en un minuto un secreto.
En un minuto un cómplice, en un minuto un amigo, en un minuto un amante, en un minuto un olvido.
En un minuto se entrega, en un minuto un suspiro, un roce o el abrazo de un amigo.
En un minuto el amor, en un minuto el odio, en un minuto una lagrima, en un minuto una risa, en un minuto tantas cosas pueden pasar en la vida.
En un minuto un fugitivo, en un minuto el mañana, en un minuto una victoria, en un minuto una derrota, en un minuto muere, en un minuto renace la esperanza de vivir esta vida disfrutando cada minuto.


Silencio. Una mano acaricia la blanca y suave piel de mi cintura. Se acerca lentamente , siento su profunda respiración en mi cuello. Sólo un suspiro marca ese momento y la perfumada suavidad del conjunto de dos cuerpos.

domingo, 26 de octubre de 2008

Pispireta.

Abrió las puertas del ropero y empezó a mirar. Pasó perchas y miró dentro de los cajones, mientras iba sacando de vez en cuando alguna que otra prenda. Cuando terminó de revisar se dedicó a elegir entre las ropas seleccionadas. Se decidió por una hermosa musculosa violeta con un bonito escote y de color muy intenso. Pasó un buen rato intentando encontrar algo que combinara con la remera, pero nada la satisfacía completamente. Resignada, eligió al fin un jean oscuro. Empezó a guardar toda la otra ropa y justo ahí, en el fondo del cajón, la vio. Era una pollera blanca con volados, estampada con pequeñas flores de todos colores. Era hermosa. Inmediatamente reemplazó al jean por aquella nueva prenda. Se cambió la ropa y se calzó unas hermosas sandalias blancas que solía usar en primavera. Se paró frente al espejo, peine en mano. Se planchó el flequillo, se cambió veinte veces el peinado. Al fin se decidió por usar el pelo semirrecogido, con el flequillo hacia el costado. Asomó la cabeza por la puerta y miró el reloj del living...¡Sólo faltaban quince minutos!. Se delineó los ojos (odiaba pintárselos) y todavía dudaba si pintarse los labios o no. Decidió darles un poco de color rojo, pero sin excederse.Por último, buscó una cartera adecuada y guardó sus llaves, la billetera, el monedero, el celular y un abrigo por si refrescaba. Miró el reloj: aún faltaban cinco minutos. Se sentó a esperar, pero lo nervios le revolvían el estómago. El tiempo pasaba despacio, e intentó ocuparse en otra cosa, pero no pudo. Se sobresaltó cuando escuchó el timbre de la calle.Mientras bajaba se miró por última vez en el espejo y arregló su pelo. Apenas salió del ascensor lo vio, esperándola en la puerta. Salió a la calle y murmuró un tímido 'Hola', a modo de saludo. Él le respondió del mismo modo y la tomó de la cintura. Le sonrió dulcemente y se acercó a su boca. Los dos se fundieron en un dulce beso. Sus manos le revolvieron el pelo y le arrugaron la ropa, el maquillaje se le corrió y se le cayó una pulsera. Al separarse, él la miró un segundo y le susurró al oído : 'Estás hermosa'.

jueves, 23 de octubre de 2008

Lluvia.

El cielo se cubre de nubes grises, como pronosticando un negro destino. La gente corre, busca refugio, huyendo de aquel que parece tan indeseable, tan inoportuno.
El cielo cruje y las gotas caen, mientras los hombres se encierran y cubren, pensando que tan negras son esas nubes que vuelven negro su destino.
De repente una figura vestida de blanco corre bajo la lluvia, cantando y danzando, empapándose pero, sobre todas las cosas, disfrutando.
De un lugar oscuro aparece otra figura, de sus ojos caen lágrimas, a su corazón negras penas atormentan. Se incorpora súbitamente y avanza hacia la lluvia, extiende sus brazos, levanta su rostro hacia el cielo. El agua se lleva las lágrimas, las penas, los pesares.
En otro extraño lugar dos figuras enamoradas se besan bajo la lluvia, en silencio, disfrutando ese beso, y ese agua que corre por sus cabellos.
Nadie sabe de dónde salieron, nadie sabe quienes son, nadie sabe qué pretenden, ni por qué en sus ojos brilla ese fulgor. Lo único que saben es que ellos no poseen su misma locura y que no deben contagiársela, así que lo que hacen es cerrar su comunicación al mundo exterior y seguir pensando cuantos pesares traen las nubes negras.

Lo que no saben es cuanto se equivocan.
Cesa la lluvia, sale el sol, mil colores cruzan el cielo, nadie los ve, nadie los siente, el encierro no se los permite. Solo cuatro figuras los contemplan maravillados. Son felices, solo ellos, los que saben vivir sin reprimirse.